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jueves, 12 de septiembre de 2013

PRÓCERES DE LA INDEPENDENCIA CENTROAMERICANA. PRESBÍTERO NICOLÁS AGUILAR Y BUSTAMANTE


Nicolás Aguilar y Bustamante

Nació en el cantón La Fuente, jurisdicción de Tonacatepeque, el 16 de diciembre de 1742, como primogénito del enlace matrimonial de Isabel de Bustamante y Nava (1716-7.febrero.1800) y del capitán Manuel Aguilar y de León (1710-1772), primo hermano del presbítero y doctor José Matías Delgado.

Además de los otros dos futuros sacerdotes y próceres independentistas, Vicente y Manuel, este matrimonio también fue el origen de Ana Petrona y Mónica, quienes años más tarde contrajeron respectivas nupcias con Domingo Antonio de Lara y Mongrovejo y Francisco Durán. Ana Petrona falleció en noviembre de 1784 y su esposo la siguió a la eternidad en enero de 1797. Su gesta libertadora fue continuada entonces por sus hijos Mariano Antonio (¿Cuscatancingo?, febrero de 1774-¿Olocuilta?, 13.agosto.1843), Antonia Inés (¿?-marzo.1844. En 1800 contrajo matrimonio con el coronel, alférez real, corregidor y alcalde vicentino Rafael de Molina y Cañas) y Domingo Antonio.

La residencia de la familia Aguilar y de Bustamante se localizaba en la esquina sureste de la Plaza de Armas de San Salvador (hoy Parque Libertad), donde después fueron construidos, en forma sucesiva, el Palacio del Ejecutivo (llamado Casa Blanca, 1866) y los cines Popular y Libertad.

El 11 de febrero de 1755, Nicolás ingresó como estudiante en el afamado colegio de San Francisco de Borja (Antigua Guatemala). Recibidas las órdenes respectivas como capellán (15 de marzo de 1767) y presbítero (4 de abril de 1767), fue nombrado cura de Olocuilta (16 de abril de 1767) y luego de San Salvador (Iglesia Parroquial o del Sagrario), puesto logrado tras intenso concurso con otros presbíteros.

Aunque de avanzada edad, tomó parte activa en la gesta libertaria del 5 de noviembre de 1811. Fracasado el movimiento emancipador, Nicolás fue sometido a riguroso y humillante espionaje por parte de las autoridades españolas.

Luego del segundo intento insurreccional de enero de 1814, se le redobló la vigilancia. A él y a su hermano Vicente, que ya para esos momentos se encontraba ciego, se les confinó en su hacienda familiar “Toma de agua” (Quezaltepeque), a partir del 2 de abril de 1814.

Por decreto del arzobispo guatemalteco, a Nicolás se le suspendió en sus labores como cura y se le remitió prisionero a Guatemala, encarcelamiento que duró de junio a agosto de 1814. De vuelta en su encierro domiciliar, trabajó junto a su hermano para obtener jurídicamente por su libertad, la cual les fue concedida por indulto en febrero de 1818.

Aunque no hay datos históricos fehacientes, se supone que Nicolás Aguilar falleció en su hacienda de reclusión, el 12 de septiembre de 1818, y que fue enterrado en una fosa abierta en el interior de la última Iglesia Parroquial de San Salvador (hoy Iglesia del Rosario).

Como homenaje a él y a sus hermanos próceres, un errado decreto legislativo del 23 de junio de 1932 ordenó que los cantones La Toma, Las Tunas, Santa Lucía, Pishishapa, Piñalitos, Los Mangos, La Florida y El Llano fueran segregados del pueblo de El Paisnal, al norte del departamento de San Salvador, y que con ellos fuera fundado el pueblo de Aguilares, que después llegó a ser villa (30 de septiembre de 1946) y ciudad (25 de diciembre de 1971).

miércoles, 11 de septiembre de 2013

UN SERMÓN HISTÓRICO. UNA HISTORIA DEL PRIMER GRITO DE INDEPENDENCIA



Un Sermón histórico: 

una historia del primer grito de independencia

Posesionadas las nuevas autoridades, el 22 de diciembre de 1811 se efectuó una misa solemne, en la parroquia, en acción de gracias por la pacificación. El celebrante - que no podía ser otro que el Padre José Matías Delgado- subió al púlpito. El sermón de ese día ha llenado de asombro y estupor a bastantes historiadores, en tanto que siendo el párroco una de las principales figuras que manejaron los hilos de la rebelión recién concluida, asume en esta prédica una actitud de lealtad al orden establecido, y llega a decir a sus paisanos: "Hombres atrevidos os han deslumbrado con falsas ideas de bienes aparentes y os conduxeron al precipicio"

Reproducimos, íntegramente, el sermón en cuestión.

SERMÓN DEL PADRE JOSÉ MATÍAS DELGADO EN LA IGLESIA PARROQUIAL DE SAN SALVADOR. 22 de diciembre de 1811.

"Amados hijos míos: Oíd en este sagrado lugar la voz consoladora de vuestro Párroco. Yo que os hé acompañado en todas vuestra tribulaciones, que no os hé desamparado aun en los momentos más amargos, que siempre me vísteis con vosotros en las calles, en las plazas, en las habitaciones domésticas... en este sagrado templo implorando la clemencia del Señor. Que arrastrado del torrente impetuoso de las convulsiones populares que desgraciadamente agitaron esta ilustre ciudad en los aciagos días 4,5 y 7 de noviembre corria de un lugar á otro infatigable y activo, para dar exemplo de moderación á los Magistrados, y consolación á los afligidos: vengo á hablaros hoy en presencia del Señor De las Misericordias, á calmar vuestras inquietudes, consolar vuestras familias, y á comunicaros una paz y tranquilidad perpetuas: escuchadme hijos míos, escuchadme atentos y sosegados, os habla consideradlo bien, vuestro Pastor, vuestro conciudadano, y un hermano natural vuestro, un hombre que por muchos títulos tiene unida la suerte con la vuestra y á  quien no puede ser indiferente la de este Religioso vecindario, ni menos la del más pobre y miserable individuo que á sus ojos es tan precioso y respetable como el más rico y opulento Ciudadano. Os habla, lo repito con confianza, hijos míos, un hombre de cuyo amor teneis repetidas pruebas, á quien conoceis desde que nació que está impuesto de vuestros derechos, que sabe quales son (sic) límites, y que se se halla destinado por la providencia para conciliaros con el bien general y para coadyugar con los Ylustres Gefes que nos Gobiernan, á vuestra cierta felicidad. Hombres atrevidos os han deslumbrado, con falsas  ideas de bienes aparentes y os conduxeron al precipicio. La mano bienhechora del Omnipotente os salvó. La M.N.Y.L. Ciudad de Santiago de los Caballeros tomó en consideración vuestros males y se encargó de su remedio; rogó por vosotros al digno Gefe del Reyno, diputados de sus individuos los SS. Coronel Dn. José Ayzinena y Decano Dn. José María Peynado. que trasladados á esta ciudad mediasen en las desaveniencias, conciliasen los ánimos y asegurasen con todo el crédito que por el N. cuerpo que representaban y por sí mismos se merecen las ideas benéficas que animan al ilustrado corazón del Exmo. Sor. Dn. José de Bustamante y Guerra Presidente Gobernador y Capitán General de este Reyno. Esta medida tan sabia oportunamente tomada há sido la tabla de vuestro naufragio. La noticia sola empezó a calmar la tempestad y la mano diestra, pacifica y prudente del Píloto destinado para conducir la nave de la República en situación tan crítica, el señor Ayzinena sacado por S.E. de aquel ilustre cuerpo para nuestro Corregidor Yntendente de poderos anunciar el restablecimiento del orden y de la tranquilidad. De poderos asegurar un perpetuo olvido de lo pasado afianzado en vuestra futura conducta, si, hijos míos, no se puede borrar la cicatriz de una llaga mientras esta se toque aunque sea para aplicarle medicinas; así es indispensable abandonar por nuestra parte las solicitudes inoportunas (que solo pudieron ser concebidas en el aturdimiento de la conmoción) para que nuestros ánimos en la ilustrada sabiduría del Congreso Nacional de que somos parte por medio de nuestro Diputado. Hoy mismo actualmente estais congregados en este sagrado templo para implorar del Altísimo el acierto de la nueva constitución que nos ha de regir y gobernar y que há de establecer nuestra futura felicidad. No solo se está trabajando en ella por los primeros hombres de esta gran Nación sino que ya la Comisión encargada ha presentado más de doscientos artículos que se discuten por la Filosofía y la Religión reunidas en aquella Augusta Asamblea por los más sabios, más ilustrados y más acreditados hombres de la gran familia española dispersa en las quatro partes del globo. Descansemos pues, amados hijos, descansemos no en los débiles hombros de un simple particular, ó de un personaje por elevado que sea, sino en lo del más grande, ilustrado, y más sabio más Augusto Congreso que han visto los siglos. Descansemos tranquilos y confiados y entretanto escuchemos la respetable voz de nuestro Exmo. Gefe en las cartas que os voy a leer y que son garantes de nuestra seguridad". (AGI, Aud. de Guat., leg. 495)


JOSÉ MATÍAS DELGADO

José Matías Delgado y de León (San Salvador, 24 de febrero de 1767 - ídem, 12 de noviembre de 1832) fue un eclesiástico y político salvadoreño. Realizó sus estudios en la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Guatemala, donde obtuvo el grado de Licenciado y Doctor en Cánones. En San Salvador, participó como uno de los principales líderes del fallido movimiento independentista del año 1811, y el año 1821 fue uno de los firmantes del Acta de independencia centroamericana como miembro de la Diputación Provincial de Guatemala.

Con la anexión de las provincias centroamericanas al Imperio mexicano de Agustín de Iturbide, también encabezó la oposición a la anexión incondicional de la provincia salvadoreña. Tras la abdicación de Iturbide, Delgado fue elegido como el presidente de la Asamblea Constituyente de las Provincias Unidas del Centro de América, y posteriormente logró ser investido como nuevo Obispo de la Diócesis de San Salvador por parte del gobierno de su país, hecho por el que sostuvo una fuerte polémica con el arzobispo de Guatemala Ramón Casaus y Torres.

Durante la presidencia de Manuel José Arce en la República Federal de Centro América, Delgado, aparte de disputar contra las autoridades federales junto a los liberales salvadoreños y guatemaltecos, tuvo un papel determinante en la solución pacífica de la primera guerra civil de la región. Después de su fallecimiento fue reconocido como «Benemérito de la Patria» por parte de la Asamblea Legislativa de El Salvador, y también es considerado como un Prócer centroamericano.

miércoles, 17 de julio de 2013

CÁPSULA CULTURAL #9. IGLESIA EL ROSARIO, SAN SALVADOR.

Desde 1971, la iglesia El Rosario es un patrimonio religioso de los salvadoreños como una de las últimas iglesias construidas en la capital, que conserva un diseño arquitectónico moderno, enriquecido con influencia europea y única a nivel del continente.
Ubicada frente al parque Libertad es una edificación que mide 24 metros de ancho y 80 de largo cuya forma es oval sin columnas, con  22 metros de altura.
Inicialmente, este sitio sostuvo la histórica Iglesia Parroquial de San Salvador, cuyo constructor fue el presbítero y prócer de la independencia José Matías Delgado en el siglo XVIII. Se dice que la edificación era a base de madera pero que, lamentablemente, fue consumida por un incendio, razón por la cual el arquitecto y escultor Rubén Martínez, diseñó una innovadora edificación en 1962.
Martínez es el creador de monumentos importantes del país,  como la Plaza de la Constitución, el Monumento a la Paz, y otras obras arquitectónicas.
En comparación a otros templos, la iglesia no tiene pilares que obstaculicen la visibilidad de los fieles hacia el altar y las vistosas imágenes religiosas que destacan en su interior.
Todo visitante apreciará sus singulares paredes de concreto visto, arqueadas por numerosos vitrales  que colorean el interior sombrío del templo, elementos visuales que le dan una riqueza increíble a los atardeceres capitalinos. Su forma es más la de un hangar de aviones que la de una iglesia tradicional
Además, esta extraordinaria edificación guarda un estilizado vía crucis hecho a base de hierro negro forjado sobre cemento y piedra pómez elaborado de una manera extraordinaria que suscita a la contemplación artística de cada una de las piezas.
A la fecha, en  la iglesia El Rosario  descansan los restos de próceres como los hermanos Aguilar (Nicolás, Vicente y Manuel), elementos que hacen de este templo un Bien Cultural protegido por la convención de la Haya y consagrado como Lugar Histórico según el decreto #38 de la Asamblea Legislativa en 1972.
Además, este templo es reconocido como una de las edificaciones icónicas del Centro Histórico de San Salvador, no solo por los acontecimientos relevantes, sino por su singular diseño arquitectónico que representa una importante manifestación artística de nuestro El Salvador impresionante.

Fuentes: http://www.elsalvador.travel/iglesia-el-rosario/